Salir de deudas. ¿Por qué es tan difícil?

Salir de deudas

[kkstarratings]La crónica de una deuda anunciada inicia cuando por tu mente pasa cómo adquirir una tarjeta de crédito o cualquier tipo de préstamo pero no el cómo vas a pagarlo. Salir de deudas es proporcionalmente difícil a lo fácil que fuéramos endeudarse. ¿Por qué? Vamos a averiguarlo.

La facilidad de endeudarse

Comprar y gastar es 100% más divertido que preguntarnos todos los días de dónde hemos de sacar dinero para pagar una deuda. El cerebro interpreta los momentos en los que compras como satisfacción a una necesidad y por lo tanto una sensación placentera. Adquirir objetos, comida, ropa o cualquier cosa sin que realmente se necesite, es decir, solo por gusto, va más allá de un simple placer.

Esto se convierte en una sensación adictiva que muchas veces es imposible controlar. ¿Qué pasa cuando se realizan estás compras a crédito?

Cuándo este tipos compras se realizan con dinero que ha sido prestado de cualquier forma, es muy difícil controlarse y parar. Basta iniciar compras sin planeación para culminar pronto bajo el sometimiento de una gran deuda. Esto pasa porque el cerebro prioriza las sensaciones placenteras por sobre las preocupaciones, a esto es a lo que llamamos “la emoción del momento”.

Lo difícil que es salir de deudas

Si bien las compras “Flash” suelen brindar un sentimiento de calma instantánea, es importante reconocer que, una vez que se termina la capacidad de compra (el dinero pues) es muy difícil iniciar el proceso de los pagos. ¿Por qué?

Porque suele ser como terminar una relación. Si, aunque no lo creas, el primer pago de tu deuda siempre es el más doloroso, es así como el primer fin sin tu novio. Inicias un proceso de “duelo” en el que poco a poco irás asimilando que cobrarás dinero que en realidad ya no te pertenece y debes dejar ir.

Cómo en todo proceso de pérdida hay quienes lo afrontan muy bien y quienes le huyen a la realidad. En lenguaje financiero los llamamos: los que pagan y los que deben. ¿A qué grupo perteneces?

Salir de deudas es difícil por el complejo proceso mental que implica pasar de un momento de éxtasis a uno de desprendimiento.

¿Qué solución podemos encontrar?

La solución a este tipo de problema es la domiciliación bancaria. Esta es una forma de dejar ir tu dinero sin que notes que lo tenías. Es decir, lo que puedas retirar del cajero ya será 100% tuyo.

Si por el contrario, retiras todo tu dinero y del retiro pretendes acudir a pagar lo que debes, existe un 60% de probabilidad de que no lo haga en tiempo y forma y, en el espesor de los caso, que no lo hagas.

¿Por qué postergar lo inevitable? Nuestra recomendación cuando se debe es ser amigo de la domiciliación.

¿Y si no puedo pagar?

Si de plano no puedes terminar de pagar la deuda o te está costando demasiando trabajo, te sugerimos recurrir a una reparadora de crédito. Estas son como los psicólogos y terapeutas en el mundo de las finanzas. Estas, son empresas que se dedican a realizar un convenio con la institución financiera con la que tienes la deuda, a fin de que te descuenten parte de la misma y puedas liquidar.

Este proceso representa una quita bancaria, y si bien es cierto que, ya no vas a poder  solicitar créditos por al menos 6 años, es una realidad que te dejarán vivir con la tranquilidad de no corretear la quincena ni de estresarte para que te alcancen las mensualidades. Es cuestión de elegir prioridades.

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