Inflación en la vida doméstica. El precio Vs El salario.


La historia de la inflación dice así… Hoy nos levantamos una hora antes que hace diez años para llegar al trabajo, salimos a la misma hora pero llegamos  a casa 45 minutos después. Caminamos por los pasillos del supermercado cargando la misma cantidad de billetes que antes, pero por alguna extraña razón esta vez, el carrito de la llanta chueca carga menos productos.

Subimos lo poco que compramos al auto y pasamos a cargar gasolina…. ¡Oh sorpresa! El tanque ya no se llenó con 200 pesos. En fin, suspiramos y seguimos el camino, giramos varias calles para llegar a casa y hallamos varios papeles en la puerta, algunos anuncian productos en oferta que antes hubiésemos dicho ¡Que caro! Y hoy no queda más que decir ¡Que ofertón! cuando se compara con otros de precio más alto. Y esa es la parte buena, la mala… pues los recibos: teléfono, luz, agua, gas, internet, cable, tarjeta de crédito,  y otros de préstamos que ni recordamos en qué los gastamos.

Entramos  y sacamos el resto de la quincena, lo repartimos en lo típicos sobres para saber qué debemos pagar con cada uno y miramos desconsolados que algunos están vacíos, y nos hemos quedado sin dinero para llenarlos. Hemos llegado al déficit y hay que empezar a recortar gastos.  ¿Qué pasó?

La inflación y sus estragos

Bien, estamos sufriendo los estragos de la inflación, básicamente nuestro sueldo no ha aumentado pero el precio de los productos a través de los años sí.

En especial este año 2017 ha sido el que mayor aumento en los precios ha registrado. Como podemos observar en al siguiente gráfica, cada año los precios de los productos se elevan considerablemente.

Y sin embargo, el salario  mínimo en nuestro país  aumenta mínimamente o queda estático.

¿La consecuencia? Pues que cada vez nos alcanza para menos.  La eterna lucha entre lo que ganamos y lo que debemos pagar para vivir es una constante mediada por el alza en la  inflación. Pero…. ¿Qué es la inflación?

La inflación es el crecimiento general de los precios de los productos, bienes y servicios en un periodo de tiempo determinado. Generalmente se mide en lapsos de un año. Y es la razón, por la cual, las familias mexicanas hoy pagan más por alimentos tan básicos como la tortilla que hace diez años.

Quizá eres demasiado joven para recordar los precios de hace diez años,  quizá hace diez años no eras tú quien mantenía un hogar, quizá hace diez años no te preocupaba cuánto costaban las cosas. Pues bien, si no recuerdas esas épocas donde los Chetos costaban dos pesos, te mostramos una gráfica que compara el precio de la tortilla desde el año 2004.

¿Para cuántos kilos te alcanzaba antes con una moneda de diez y para cuántos te alcanza ahora?

Este proceso es resultado de la inflación, que ha logrado que el trabajador pase de laborar 134 horas para comprar los productos de la canasta básica a trabajar 193 para ganar lo suficiente para adquirir la misma cantidad de productos.  Y como físicamente nos es imposible trabajar más horas y más horas y más horas, es importante que aprendas a hacer rendir y producir tu dinero.

Cómo combatir la inflación

Invertir es una buena manera de acrecentar el capital, recuerda que ahorrar bajo el colchón no hace que el dinero se estire, pero inversiones como la compra de bienes inmuebles, de acciones, incluso esas inversiones que nos ofrecen guardar el dinero  por un periodo determinado, pueden ayudarte  a no perder valor adquisitivo.

El evitar endeudarte con créditos y líneas de crédito de interés variable también es un gran paso para hacer rendir el dinero.  Esto evita que cada que se dispare la inflación pagues más por tus créditos.

Es cierto que hoy ya no nos alcanza para lo que alcanzaba hace diez años, sin embargo, también es cierto que existen diversas formas de combatir el problema, es cuestión de analizar,  de invertir, de ahorrar al comprar. Antes de adquirir un producto, busca, compara y decide por el que te convenga en precio y calidad.  Evita los gastos hormiga, desvía todos esos pesos sueltos a una cuenta de inversión y no verás vaciarse el carrito del supermercado al paso de los años.